SANTA MARÍA MAGDALENA

magdalenaLa Hermandad de la Esperanza no introduce el culto penitencial a Santa María Madalena hasta el siglo XIX. No aparecen antecedentes documentales de la imagen hasta el año 1882, con una anotación en un libro de cuentas de 1.030 reales destinados al escultor de Sevilla que la hizo –sin más datos- y otra pequeña cantidad, muy próxima en el tiempo, “por su tratamiento”.

La escultura es una imagen de candelero, realizada en madera de pino, policromada y que en su morfología conserva algunos detalles heredados del XVIII: ojos de cristal y peluca.

Esta Magdalena acompañó en su paso a los tres crucificados que ha poseido la Hermandad, desde el año antes mencionado hasta mediados del siglo XX. En el incendio del 36, se destruyó gran parte del cuerpo quedando la cabeza muy deteriorada. Fue el escultor Pineda Calderón el encargado de su restauración.

En la década de los 50, fue trasladada a la vecina localidad de La Puebla de Cazalla, cedida en depósito a una hermandad de allí. La imagen, después de unos años, fue olvidada por la hermandad de La Puebla y abandonada, más que almacenada, expuesta a la acción de la humedad y otras inclemencias. En 1992, la Junta de Gobierno de la Hermandad propone rescatar la escultura de la Santa Patrona. Tras varias gestiones, se consigue la recuperación el viernes 8 de mayo. El estado era deprimente: mutilaciones, desencolado de piezas, grietas, pérdida de policromía, etc.

Ante tal panorama, la Hermandad acuerda su recuperación y contrata con Ressur la restauración de la imagen. Todo el trabajo es realizado por los técnicos en un almacén propiedad de la Hermandad, concluyéndose el 2 de julio de 1993. Es bendecida el día de su festividad y recorre las principales calles de la ciudad en un sencillo paso improvisado por varios hermanos. Al año siguiente tras profundas desavenencias entre partidarios y contrarios, la imagen acompañó al Cristo de la Esperanza en su estación del Viernes Santo. Hoy su advocación se ha unido a los títulos de la Hermandad y se venera en el altar al pie de la Cruz, pero no ha figurado más en el paso.