ESPERANZA

Esperanza. Solo cuatro sílabas que se descomponen en nueve letras encadenadas. ¡Cómo suena su bendito nombre! Tan solo nueve grafemas que se unieron para crear la más preciosa palabra. Maravilloso vocablo que corresponde a una de las tres virtudes teologales.

Esperanza. Solo nueve letras, perfectas y exactas. Únicamente una palabra para demostrar la cierta enseñanza. Mirad si es grande, que no cabe ni en los compases de una marcha. Compañera y fiel viajera de mi lenguaje, desde la cuna hasta el día de mañana. Esperanza, ¡qué bien resuena su santo nombre! Solo basta escucharla para saciar mi sedienta alma. Solo nueve letras en mi corazón están tatuadas. Esperanza. Solo pronunciarte es renovarme y sentir un nudo en la garganta. Así se llama mi Cristo, fue crucificado, murió para salvarnos y le pusieron Esperanza.

D. Germán García González
Extracto del Pregón de la Semana Santa de Arahal de 2019