Las claves de la homilía de Monseñor Saiz Meneses en la Función de la Virgen
Puntos principales de la homilía pronunciada por el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Sevilla en la Solemne Función a Nuestra Señora de las Angustias y Santa Misa de Acción de Gracias por la Santa Misión celebrada por la Hermandad «Familia, camino de Esperanza»

Durante la Función a Nuestra Señora de las Angustias, el Excmo. Rvdmo. D. José Ángel Saiz Meneses, celebró en su homilía los frutos espirituales de la “Santa Misión: Familia, camino de Esperanza”, que viene celebrando nuestra Hermandad Sacramental con motivo del Año Jubilar de la Esperanza y a la que afronta su recta final. Resaltó que está siendo un tiempo de gracia y fecundidad, apoyándose en las lecturas de Moisés (Éxodo 17, 21-32) contra los amalecitas y de la viuda insistente (San Lucas 18, 1-8) para ilustrar la necesidad de la oración constante y perseverante en la vida cristiana y misionera. Subraya, además, que el éxito de la Santa Misión se ha debido a que la Hermandad «edificó un tejido de oración», no centrada en actos externos, invitando así a renovar el compromiso en el que la Eucaristía de Acción de Gracias no sea un final, sino un impulso para que la Misión se prolongue en la vida de la comunidad y la parroquia.

En el espíritu de fe y regocijo que nos convoca como Iglesia peregrina y apostólica, Monseñor Saiz Meneses presenta un verdadero himno de acción de gracias por el don de la misión, definiéndola como “una cosecha de Esperanza y Oración constante” vivido por nuestra Hermandad. La luz que ha guiado esta misión ha emanado directamente de la Sagrada Escritura, recordándonos la verdad fundamental: “la obra misionera exige constancia en la súplica”. Esto, nos enseña que la Misión no es un proyecto humano que depende sólo de nosotros, sino que es un obrar del Espíritu, para el que se necesita la constancia en la oración. En este ámbito, destacó el mes que acoge nuestros cultos mariano: octubre, mes por antonomasia del rezo del Santo Rosario narrando experiencias personales como el consejo de su madre, ya mayor, que solo podía ayudarle con la oración. Además, aprovechó para invitar a recuperar el rezo en familia lejos de distracciones tecnológicas.
Apoyado en el Evangelio, insistió en que el Señor mismo nos interpela con la parábola de la viuda insistente y el juez injusto, recordándonos a orar siempre, sin desfallecer. El mensaje es claro: si ese juez injusto terminó haciendo justicia ante la insistencia, «cuánto más Dios lo hará para sus elegidos que claman ante él día y noche«. Esta es una invitación divina a no desalentarnos jamás, aun cuando sintamos que la oración parece repetitiva o que los frutos no se ven con prontitud.
La Hermandad ha tomado este mandato de perseverancia y «lo ha convertido en un itinerario de fe y cercanía», dijo. La «Santa Misión: ‘Familia, camino de Esperanza’» ha sido un «instrumento bendito para que numerosas familias se reencontraran con Cristo«, resumió.
En la celebración de la Función a Nuestra Señora de las Angustias dio gracias a Dios por aquello que nuestros ojos pueden ver: las conversiones, confesiones, renovaciones en la fe y los testimonios públicos. Pero, de manera profunda y misteriosa, también agradeció por lo invisible: las conversiones interiores, las lágrimas escondidas, el convencimiento del corazón, esas semillas que esperan aún el momento de fructificar. La Misión cofrade se ha revitalizado al alimentarse de la oración, haciendo que no solo la parroquia, sino también la casa y la calle, la familia y la barriada se conviertan en santuarios de intercesión.

La Eucaristía de acción de gracias que celebramos no significó un final; al contrario, «es el impulso para seguir adelante con energías renovadas.», animó el pastor hispalense.
Monseñor nos anima a mantener vivas varias líneas de fuerza en esta continuidad apostólica: La Hermandad y la parroquia deben ser una comunidad cristiana donde se vive y se testimonia la fraternidad, la familia es la célula básica y misionera de la Iglesia, la formación y el acompañamiento permanentes son esenciales, debemos mantener la presencia y el testimonio en el ámbito público, cuidando de «no dejarnos encerrar en las sacristías» y no también la acción caritativa con los más necesitados es ineludible.
Finalmente, don José Ángel pidió al Señor que nos conceda, siguiendo la exhortación de San Pablo, «orar sin cesar» y «dar gracias en todo» para que esta Santa Misión no quede en un bello recuerdo, sino que continúe resonando en nuestras vidas, en nuestras familias y Hermandad.
