Cuadrillas de Hermanos Costaleros

Entre el invierno de 1974 y la primavera de 1977, fueron varios los intentos que realizamos para formar una cuadrilla de hermanos costaleros en nuestra Hermandad, estando muy cerca de conseguirlo a finales del año 1977, en que una noche se llegó hasta abrir el almacén de los pasos y retirar las mantas que cubrían las parihuelas del paso de palio.

En una Junta de Gobierno del año 1978, los hermanos, don Antonio Brenes Domínguez, don José Antonio Revilla Torres y don José Manuel Camacho Cintado proponen organizar una cuadrilla de hermanos costaleros para sacar únicamente el paso de nuestro Cristo. La propuesta es aceptada en dicha Junta, autorizándonos a efectuar los primeros ensayos con las parihuelas del paso de palio, a condición de que no se le desmonte los respiraderos, ni la peana, como algunos propusieron; ya que dicha operación era bastante complicada y se podían deteriorar ambas piezas.

Algunos miembros de la Junta y estos tres hermanos que habían lanzado la propuesta empiezan por comentar a otros hermanos jóvenes dicho proyecto, con objeto de confeccionar una lista provisional, que se tardó algún tiempo en completar; pues hubo mucha indecisión, mayormente provocada, por la falta de confianza en lograr este objetivo.

En diciembre de 1978 se realizan los primeros ensayos, señalando como día para hacerlo el sábado, día que más tarde se cambiará al viernes, y también, a martes y jueves. En un principio no teníamos nada y partimos totalmente de cero, tardando varias semanas en normalizarse los exiguos resultados que se querían alcanzar. Fueron los primeros ensayos verdaderamente meritorios, y por mucho nos contentábamos con llegar siquiera a la puerta de Agro Aceitunera y volver sin perder el paso al cuarto-almacén de la Hermandad. Lo que fundamentalmente practicábamos en las primeras noches era coger el paso; pues no avanzábamos tres metros, cuando teníamos que parar el paso para recuperar el calzado, que se lo había sacado el compañero de la trabajadera posterior. También se ensayaron las “levantá” y las “arriá”, el “paso racheao” y “meter riñones”, hasta que al cabo de una semana empezaron a aparecer los primeros costales, las primeras fajas y alguna que otra alpargata o zapatilla, en sustitución de las viejas mantas y cobertores del cuarto de los pasos, únicas prendas que hasta ahora habíamos tenido para realizar los ensayos.

Con la cuadrilla ya más o menos definida, se empiezan a plantear dos cuestiones básicas. La primera, pasarnos al paso de Cristo; pues ensayamos en seis trabajaderas y en realidad son cinco (el paso de Cristo aún no se había ampliado), lo que provocaba demasiado hueco y después, el día de la salida lo íbamos a notar. La segunda, algo más complicada, consistía en buscar a una persona más o menos entendida en este tema, o que al menos tuviera cierta experiencia en alguna cuadrilla de costaleros de Sevilla, para completar nuestros ensayos con otras cosas que nosotros por nuestra propia cuenta no podíamos aprender.

En cuanto a la primera y pese a lo expuesto de salir con un paso de madera dorada en invierno a la calle, la Junta accedió a nuestras peticiones, cambiando inmediatamente al paso de Cristo. La segunda cuestión se resolvió gracias a la colaboración de dos estudiantes de Sevilla, contactando por medio de ellos con un joven aficionado al martillo, que nos pudo sacar de aquélla monotonía y orientar nuestros ensayos hacia la salida procesional.

Las anécdotas de aquellos días son incontables, lo mismo que sus momentos buenos y malos. También hubo algún que otro desánimo, sobre todo en un principio, cuando algunas noches nos íbamos a la calle con dos trabajaderas vacías, con la esperanza de completarlas por el camino. Pero lo que si es cierto, es que todos pusimos el mejor de los empeños en lograr este reto que conjuntamente nos habíamos marcado tan desinteresadamente, hasta el extremo, de ni siquiera coronar nuestros esfuerzos saliendo a la calle aquella tarde lluviosa de Viernes Santo, día 13 de abril de 1979. Fue ya en 1980 cuando esta cuadrilla pudo realizar su primera Estación de Penitencia al mando de Francisco Cano Mena y José Luis Sánchez-Trincado Toyos.

En 1981, le tocó el turno al palio, constituyéndose también una cuadrilla de hermanos costaleros comandados por Francisco Cano Mena, el cual había dejado el mando de la cuadrilla del Cristo a Antonio Brenes Domínguez.

Hoy día nuestra Hermandad posee dos magníficas cuadrillas de costaleros, formadas por más de cincuenta hermanos en cada uno de nuestros pasos, y que todas las primaveras pasean de forma espléndida sus Sagrados Titulares por las calles de Arahal. Todo aquel que esté interesado en formar parte de la Cuadrilla de Hermanos Costaleros de la Hermandad debe ponerse en contacto con los Capataces, o con algún miembro de la Junta de Gobierno, para que cuando sean las fechas propicias se le informe sobre fecha, lugar y horarios de ensayos. Los actuales capataces son:

PASO DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA ESPERANZA
  • Primer Capataz: Nicolás Antequera Troncoso
  • Segundo Capataz: Manuel Avilés Casado
PASO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS
  • Primer Capataz: Manuel López Cabrera
  • Segundo Capataz: Antonio Jesús López González